El Viaje de dos Venezolanos a Bogotá II – El Retorno Veneco
Publicado el 20 September, 2003 @ 4:12pm en historiasPredespacho.
Cuando llegamos del primer viaje, Oscar y yo nos reunimos para decidir si volvíamos a Bogotá y cómo y para qué…Sí, vámonos. La primera decisión bastante OBVIA era que esta vez nos íbamos en AVION desde Caracas y nos ahorrábamos la locura del viaje por tierra (léase “El Viaje de dos Venezolanos a Bogotá parte I” )…y dijimos que podíamos reservar para dentro de unos dos o tres meses…pero pasaron los minutos, los días, las semanas y nada. Un día, en su casa, yo le dije que si no le poníamos una fecha no nos íbamos a ir…ok, pero…ese día no porque el cumpleaños de nosequiensito cae tal día…que la mamá de Tarzán llega tal día y yo quedé en buscarla…que tenemos que estar aquí para la boda de yonosequiencarajo…en fin…todo un rollo para definir la fecha; ¿resultado final? Fecha del viaje: 24 de agosto. Apretón de manos y nos vemos en el aeropuerto.
Dos semanas antes del 24 de agosto, decidimos cambiar la fecha al sábado 30 de agosto por dos razones realmente buenas:
1) A mí, pues, unos malandros en la autopista Valencia – Caracas, en el kilómetro 130, entre el barrio “la bota” y “las delicias”, me pusieron unas piedras en la carretera y no tuve más alternativa que pasarles por encima (a las piedras…no a los malandros – lástima -)…escoñeté mi carrito (recién salido del taller) y tuve que arreglarlo para dejar todo listo para el viaje.
2) Oscar, por su parte, recibía el día 29 de agosto un chequecito con el que iba a poder pagar la última cuota de una deuda…y así poder irse tranquilo…tremenda razón.
…hubo celebración….hubo lágrimas…hubo alcohol…hubo despedidas…hubo diligencias…hubo gastos…y al final…ahí estábamos Oscar y yo…cargando maletas pesadísimas y con dólares negros en los bolsillos, paraditos como niños buenos en la cola del mostrador de Aeropostal, disfrutando del – aún en construcción – Aeropuerto Internacional Simón Bolívar.
El Viaje.
El joven que estaba atendiendo en el mostrador de Aeropostal estaba en cámara lenta. Tardó un millón de horas con una pareja y después tardó otro trillón de horas con una mujer dominicana que estaba histérica por alguna razón. Al fin, llegamos nosotros, cuando faltaban 20 minutos para abordar. Sus pasaportes, aquí están…pasajes…aquí…todo en orden…muy bien…sí…por favor pasen las maletas….aja….todo tranquilo?….bueno…tienen sobrepeso…mmm…¿cuántos kilos de más?…30…¿qué?…¿y cuánto hay que pagar?…..240.000 bolívares….¿AHHH? No. No pagamos el sobrepeso: discutimos, argumentamos, convencimos, utilizamos técnicas Jedi de sugestión, invocamos a José Gregorio Hernández, y no pagamos ni un centavo.
A diferencia del primer viaje, éste no tuvo mayores contratiempos. Llegamos a Bogotá, rápido, tranquilos y - por qué negarlo – un tanto aburridos. No pasó nada. Nadie nos gritó. No perdimos nada en ninguna parte. Un viaje terriblemente normal.
PERO al llegar a Bogotá - sorpresa – los primos de Oscar nos estaban esperando para dejar las maletas e ir a la celebración de graduación de una amiga en un local nocturno.
(Síntesis de las primeras 4 horas) Hola, mucho gusto…sí, somos Venezolanos, acabamos de llegar… ah…bueno mira…la verdad nosotros no tomamos aguardiente pero si es lo que están tomando todos, pues, vamos…es que yo no sé bailar vallenato y mi amigo Oscar no baila…¿otra de aguardiente? uuuueeeno….¿y tu, Oscar? ¿Una botella de Tequila?…uuueeeno…(risas varias)….(hablando duro y riéndonos de todo)….otra de aguardiente? Veeeeengase!….otra de tequila? Veeeeeengase!….(sigue llegando gente)….quihubo!, mrucho gursto…digo muucho gusto…sí…somos venecos carajo!…aja…lindíiisimo…tamos entantasod…encantados…con brogota…bogotá.
4 horas después, yo estaba en la pista de baile con un gentío a mi alrededor y la música que sonaba era “La Puya”, que es un ritmo colombiano como la cumbia pero mil veces más rápido y violento…yo me meneaba a toda velocidad creyendo (erróneamente, por supuesto) que me la estaba comiendo y aunque sentía que me iba a descoyuntar en cualquier momento la estaba pasando de maravilla, además, decía yo, este aguardiente es sabroso, y ya están pidiendo la cuarta botella, y, fíjate, hasta Oscar está bailando con la recién graduada!
La abuela de Oscar, al día siguiente, nos hizo un hervidito y pasamos todo el día en cama. Bienvenidos a Bogotá.
escrito por: rafael







Solo dos palabras… QUE BARBARO!!!
tremenda comemierda hombre!! yo no bailo y nunca he estado lo suficientemente rascado para hacerlo, y mira que yo he estado rascadisimo
Oiga Rafa no asuste a sus amigos de Caracas que despues no vienen a visitarlos y nos dejan sin víctimas para el aguardiente y la puya.
PD: Bienvenidos todos los amigos de Rafa y Oscar, y amigas tambien obviamente, pero eso sí, ya saben como es la llegada, y las primeras 52 semanas, así que les sugiero un buen entrenamiento antes de….
Coño, yo no bailo mucho…. tampoco bebo aguardiente…. pero seguro que en Bogotá, conociendo gente y con aguardiente, bailo lo que sea!!! jajajajaja. Un abrazo panas!
Perro loco, que cuento, y al dia siguiente, no bebo MAS !
Panas que relato tan cierto, lleno de aventura, Aprovechem el Cambio a pesar de todo Colombia es un excelente vividero.
hola chiquitos! que risa abrir esta página y acordarme de toda la confusión rafa-oscar.. grillo! cri cri cri… por acá se le extraña un montón =–( besos calurosos pa’que se les quite el pacheco! muack!
hola, no conozco ni arafa ni a oscar, pero búscando información acerca de Bogóta encontre su relato y bueno yo estoy pensando ir en Octubre al festival ed rock en el parque. así que cualquier información que nos puedan dar, se lo agradeceriamos un monton!!!!!
Gracias!!!